La gente y sus luchas

"El mundo se enfrenta a una enorme crisis agraria, que a la vez, conduce a una grave destrucción ambiental y al aumento de las tasas de hambre y malnutrición. No tenemos más remedio que cambiar e

Los enormes supermercados convencionales son la opción más común para el habitante promedio de las ciudades modernas. Con más del 50% de la población mundial viviendo en áreas urbanas, no es extraño asociar a los supermercados con el poder del puñado de empresas transnacionales que viven del sistema alimentario mundial sin considerar a ningún otro actor en la cadena.

Los supermercados, sin embargo, son solo la punta del iceberg. El poder real de estas empresas transnacionales radica en el modelo de agro-negocios basado en monocultivos y OGM, los tratados comerciales injustos y el acaparamiento corporativo de tierras, océanos, lagos, etc. 

Estos sistemas son en última instancia responsables de la pobre salud de las personas y del planeta, sin mencionar la destrucción y el empobrecimiento constante de los productores de alimentos a pequeña escala en todo el mundo.

Como alternativa a estos sistemas alimentarios industriales, los ciudadanos de muchos países están creando consejos de política alimentaria para democratizar y transformar los sistemas alimentarios desde el nivel local hacia arriba.

La lucha ya ha comenzado. El Consejo de Nutrición de Viena, fundado en noviembre de 2018, fue una iniciativa de alrededor de 15 personas provenientes de los sectores de investigación y gastronomía, la industria alimentaria y las organizaciones de la sociedad civil, todas con un objetivo común. 
"Al establecer el Consejo de nutrición, queremos contribuir a un sistema de nutrición ecológicamente sostenible y socialmente justo para Viena y sus alrededores", dice Charlotte Kottusch, del Consejo de Nutrición de Viena.

A pesar de que aún queda un largo camino por recorrer, la lucha para transformar los sistemas alimentarios dominantes es la lucha para garantizar las necesidades de la población urbana a la vez que se mantienen condiciones de trabajo justas para las personas que trabajan en la agricultura. Esta es la única manera de hacer que los alimentos nutritivos y ecológicamente sostenibles sean accesibles incondicionalmente para todos, no solo para unos cuantos.